Caminando por la Tabla: Vikings

Vikings poster

Inaugurando la sección que será la columna vertebral del análisis de este blog, hoy hablaremos del que ha sido el más reciente éxito de Antena 3 en su parrilla nocturna. Meses después de su emisión original en History Channel y tras su emisión doblada en el canal de pago TNT, la cadena generalista ha anotado un tanto emitiendo como parte de su programación estival la historia de Ragnar Lothbrok. Esta ficción histórica está demostrando ser un éxito entre el público allí donde es emitida, por lo que a continuación intentaremos desgranar las claves de su éxito.

Si de algo se puede tachar a History Channel, es de oportunista.

Volviendo la vista hacia el año 2010, vemos como la misma cadena rechazaba emitir en los Estados Unidos la miniserie The Kennedys tras una campaña de desprestigio por sectores afines a la familia política. Las razones que justificaban la no emisión de la serie es que se trataba de un producto de ficción que no reflejaba la realidad histórica fidedignamente, o lo que es lo mismo, no se ajustaba al espíritu de la cadena. Sin embargo, tras el revuelo mediático, su emisión en la hasta el momento prácticamente desconocida ReelzChannel y en la filial canadiense de la propia cadena histórica fue un éxito de audiencia. La ficción histórica funciona, aunque sea polémica – especialmente si lo es – y aunque se ajuste poco a los hechos.

Acercándonos a la temporada televisiva 2012/2013, como un agujero negro que todo lo absorbe nos hallamos inmersos en ese fenómeno televisivo transmediático que es Juego de Tronos. La adaptación del texto literario de George R.R. Martin afronta su tercera temporada en su mejor momento de forma tanto a nivel de crítica como de audiencias. El mundo está a los pies de la serie de la HBO y en History Channel necesitan como sea engancharse a ese tren. La experiencia previa de The Kennedys les ha hecho perder pudor a la hora de ofrecer productos con una validez histórica cuestionable, así que la aparición de Vikings en estas circunstancias parece más una consecuencia de esos dos hechos previos que cualquier otra cosa. Pero no por tener la cualidad de subproducto debemos descartarla rápidamente, de hecho, nos encontramos ante un entretenimiento directo realmente destacable. 

Vikings shoot

La propia figura de su protagonista, Ragnar Lothbrok, a caballo entre la de figura histórica y la de leyenda nórdica, facilita a su creador Michael Hirst – showrunner de otra serie con numerosas licencias históricas tal como Los Tudor – dotar a la serie de ese aire de ambigüedad que la rodea. Tenemos que narrar los saqueos vikingos (¿alguien ha llamado a Johnny Drama?) sobre Gran Bretaña y Francia, pero que sea entretenido. De ahí que tengamos ante nosotros una sucesión de episodios en los que la acción, la aventura y la exploración sean el foco principal pero que al mismo tiempo conozcamos las costumbres nórdicas, su religión, su política y su forma de ser.

A pesar de que surja en mitad de la fiebre por la serie de época que encabeza Juego de Tronos, dista mucho de esta. No estamos ante una trama política enrevesada, pero si conocemos cómo funcionaba la política de entonces. Una combinación de entretenimiento directo, sin complicaciones, con la didáctica histórica que funciona bien si no se pretende llevar a un terreno al que no pertenece.

Vikings photo

Sin duda la faceta menos destacable de toda la producción es la interpretativa. La mayor parte del reparto parece haber sido escogido previamente por su aspecto físico y a continuación haber adjudicado los papeles aleatoriamente. No solo su protagonista – Travis Fimmel, al que podríamos describir como un Charlie Hunnam a medio gas, lo cuál es bastante poco – sino el hermano de este o los miembros de su entorno parecen haber sido puestos por cumplir, sino que incluso a alguien totalmente contrastado como el gran Gabriel Byrne le vemos algo fuera de lugar y poco cómodo en su papel. Por destacar a alguien, en la mujer del protagonista, la escudera Lagertha que es interpretada por Katheryn Winnick si que se atisba algo más. Especialmente en la segunda mitad de la temporada, ya que en un principio no es más que una mera comparsa.

En el otro lado del ring, la producción de los escenarios y el rodaje en exteriores si que es destacable. La factura de los escenarios no tiene mácula y  todos los paisajes por los que avanzan los personajes son de una belleza propia del lugar en el que se hayan. Logran transmitir al espectador lo maravilloso de lo que están contemplando.

Este es el momento de volver al inicio de este análisis en el que abríamos con el apelativo de oportunista con respecto al History Channel, pero lo que en ese momento pudo sonar despectivo, el visionado de capítulos y el transcurso del análisis ha llevado este adjetivo a su vertiente más positiva. Un canal más experimentado en su producción televisiva ha visto la oportunidad de dar a la audiencia una historia que le interesa, liberada de toda complejidad argumental y con las dosis adecuadas de entretenimiento y didáctica. Y la ha aprovechado.

Así que concluimos que, tras poner a pasear por la tabla a Vikings, esta no se irá a dormir con los tiburones sino que continuará con la tripulación, al menos, una temporada más.

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