La importancia de las canteras

Matthew Weiner Terence Winter David Chase photo

A lo largo de la semana pasada y durante el transcurso de esta hemos estado y estamos recopilando nuestras mejores ideas de adaptaciones para la televisión. La demanda de contenidos en la pequeña pantalla es muy alta y de ahí la necesidad de acudir a otros medios. Pero no por ello nos olvidamos de que los mejores productos han sido, por norma general, aquellos que se basaban en ideas originales para televisión.

Así que, como contrapunto a nuestras recientes publicaciones, queremos destacar aquellas series o programas que hayan sido fuente de talentos propios de la televisión que luego han desarrollado sus propios productos en este medio. Puede que con no demasiada humildat y con pocos valors, pero mucho talento. De Juego de Tronos hemos comprado los derechos de una franquicia millonaria, como si de una estrella como Neymar se tratase, ahora veamos qué hemos producido con la gente que ha salido de nuestra propia casa.

Hoy hablaremos de la importancia de las canteras televisivas.

Hay shows que marcaron una época, no solo acumularon millones de fans a lo largo del mundo y fueron fenómenos mediáticos que supusieron un antes y un después en la historia de la televisión. Series que marcaron estética y temáticamente al resto de productos televisivos contemporáneos y posteriores. Las siguientes historias son tres de ellas, probablemente las tres más relevantes de la última parte del siglo XX y más allá. Pero no vamos a hablar esta vez de todo ello, porque probablemente hayan sido tres de los programas más analizados y revisitados de la historia.

Nosotros nos vamos a centrar en la descendencia que estas han generado. Cómo las personas que pasaron por el staff de estas, sin ser los líderes de este, tras la series finale de las históricas series de la que formaron parte se convirtieron en creadores de otros grandes productos, que a día de hoy son las de mayor relevancia que están en nuestras pantallas. Cómo enormes series se han convertido a su vez en enormes canteras de talentos y a su vez de otras series.

The Sopranos photo

Los Soprano, el nacimiento de la televisión moderna

La serie del recientemente fallecido James Gandolfini lo cambió todo. Siempre se dice que revolucionó la forma de contar historias en televisión, que acercó el método de narrar del cine a la pequeña pantalla, Nosotros creemos que este cambio fue más profundo, que llevó el concepto de autoría a la televisión. Los Soprano no solo era la serie de la HBO, era la serie de David Chase. Al igual que un aficionado al cine sabía que había de interesarse por una nueva película de Martin Scorsese o de Brian de Palma, ahora el de televisión empezaba a darse cuenta de que había nombres importantes detrás de las historias de Tony Soprano a los que habría que seguir en el futuro. Y vaya si habría que hacerlo, porque si bien Chase fue el creador original, una serie de la magnitud de Los Soprano requería un gran equipo detrás,  dentro de este estaban unos tales Matthew Weiner y Terence Winter.

Matthew Weiner no es alguien especialmente sencillo. De hecho el propio David Chase lo fichó para Los Soprano tras leer y quedar impresionado por un piloto que este había escrito pero que aún no se había producido. Algo llamado Mad Men. Así llegó el escritor a la serie de la HBO donde ejerció labores de productor, productor ejecutivo y de guionista. A lo largo de las temporadas quinta y sexta, que fueron las de la estancia de Weiner en la serie y que coinciden con las mejores de esta, llegó a firmar el guión de doce episodios distintos. Aquí ya se intuía gran parte del estilo onírico y simbólico que caracterizan sus historias y que llegarían a ser uno de los elementos definitorios de su futura gran serie.

Tras la conclusión de la serie ambientada en Nueva Jersey era la hora de salir de debajo del ala de Chase. Era el momento de sacar a pasear ese proyecto sobre publicistas que atesoraba. Había que mostrar a las cadenas qué era Mad Men. Tanto la HBO, que mostró solo un interés condicional, como Showtime decidieron rechazar el proyecto. Solo una hasta el momento desconocida AMC decidió darle una oportunidad real y ordenar la producción de trece episodios con Weiner como showrunner. Hasta ese momento la cadena de cable básico norteamericana nunca había realizado una serie de producción propia. Todos sabemos como acaba la historia, Mad Men se convierte en el siguiente fenómeno mediático televisivo y Matthew Weiner, el que fuese un prometedor guionista, se convierte en un tirano perfeccionista y en un maniático obsesivo del control que maneja las negociaciones con la AMC a su antojo.

Terence Winter, en el lado contrario, llegó a Los Soprano en la segunda temporada y rápidamente se convirtió en la mano derecha de David Chase siendo uno de los mayores artífices del éxito del drama como productor y productor ejecutivo de la serie a lo largo de todas sus temporadas. También fue uno de los principales guionistas, llegando a la cifra de veinticinco guiones de episodios escritos por él personalmente, solo cinco menos que Chase. Siendo reconocido como una de las grandes mentes tras la serie, fue numerosas veces premiado por su labor tras las cámaras.

Por eso tras la conclusión del show también era inevitable que la HBO le quisiera para que desarrollara su propia serie en la cadena de cable premium. Boardwalk Empire es esa serie, de la que es no solo creador sino showrunner y principal guionista. A este se le sumaría luego el cineasta Michael Scorsese como director del episodio piloto y productor ejecutivo. El éxito y el reconocimiento llegarían después.

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Expediente-X, la consolidación de las series de género

Hubo un tiempo en el que la FOX apostó a principios de los noventa por una serie en la que dos agentes del FBI que investigaban sucesos paranormales. Esa serie ganó el estatus de serie de culto, pero a lo largo de sus nueve temporadas con sus correspondientes doscientos dos episodios llegó mucho más allá. Llevó el género sci-fi al público mayoritario, que ansiaba por ver más casos de los agentes especiales Fox Mulder y Dana Scully, sus episodios, sus tramas y su mitología la convirtieron en un fenómeno de masas. Y Chris Carter, su creador, mucho tuvo que ver con ello.

Suya fue la idea de mezclar el thriller político, inspirado fuertemente por el escándalo Watergate, con la ciencia ficción en un primer momento. Si bien al principio no tuvo muy claro cómo llevaría esto a cabo – llegó incluso en etapas primigenias de la idea a centrar el foco en vampiros, en vez de extraterrestres – fue el principal artífice del éxito que acabaría siendo Expediente-X. Tal fue el que cosechó que Chris Carter se convertiría en uno de los creadores más mimados por la cadena, que le concedería dos spin-offs y otra serie fallidos. Pero la más longeva serie de FOX no se habrían sostenido solo con la brillante mente de Carter, también otros prometedores guionistas se pasaron por detrás de las cámaras y escribieron las líneas de muchos episodios de la serie. Dos de estos son Howard Gordon y Vince Gilligan.

Howard Gordon es probablemente uno de los autores más prolíficos de la televisión de la década, buceando en su filmografía uno se encuentra con algunas de las series que más han triunfado en los últimos años. Tras algún proyecto previo, saltó a la primera plana cuando Chris Carter le contrató para Expediente-X donde ejercería en de productor supervisor y al mismo tiempo escribiría los guiones de diversos episodios a lo largo de sus temporadas. Tras abandonar la serie, retornaría en su momento a la FOX para escribir guiones de la primera y segunda temporada de 24, la serie protagonizada por Kiefer Sutherland y que durante ocho años tendría a los espectadores al borde de sus asientos pendientes de las aventuras del incombustible Jack Bauer.

Tal relevancia tendría Gordon en el éxito de los primeros pasos de la serie, que en su tercera y cuarta temporada asumió el papel de guionista principal y ya en su quinto año ocuparía la posición de showrunner. Tanto el público como la crítica apreciaron esta quinta temporada como la mejor hasta el momento y esta llegaría a cosechar doce nominaciones a los Emmys de los que ganaría cinco de ellos, incluyendo el de mejor actor para Kiefer Sutherland. Mantendría su puesto hasta el final de la serie en su octava temporada. Tras esto, fue uno de los co-creadores de la actual serie de más éxito de Showtime, el thriller de espionaje Homeland. Mientras su última creación cosechaba éxitos, asumió la posición de showrunner en el drama Awake creado por Kyle Killian, serie que finalmente terminaría siendo tristemente cancelada por la NBC pero que aún se mantiene en la memoria de muchos espectadores.

Y llegamos a Vince Gilligan. El inicio de la carrera de este guionista también estuvo ligado a Expediente-X, aunque desde el punto de vista de un fan. Este envió un guión titulado “Soft Light” que gustaría tanto a Chris Carter que lo convertiría en un episodio de la segunda temporada, pasando a ser Gilligan uno de los hombres fuertes de la serie. Adoptó la posición de productor, productor supervisor y productor ejecutivo en numerosos episodios y escribiría personalmente veintiséis episodios de la serie, a mayores de su primer guión.  Además, también firmó el guión de todos los episodios del cancelado spin-off de la serie, The Lone Gunmen.

Pero a pesar de su gran contribución a Expediente-X, la fama le llegaría – al igual que al resto de nombres que aquí han sido citados – al abandonar su particular cuna televisiva. Gilligan había conocido a un tal Bryan Cranston en un episodio de la sexta temporada de su anterior serie titulado “Drive“, actor que le parecía el único posible para dar vida al personaje que tenía en mente. Ese hombre que sería el centro de su nueva serie, el hombre patético que se convierte a si mismo en un auténtico villano. Solo Cranston daría vida a Walter White. Tanto la serie como el personaje se hicieron posible de la mano de la AMC, que quería repetir el éxito de Mad Men como producción propia, en 2008. En lo que se convertiría tanto el personaje como la serie supongo que ya no hará falta decirlo.

Vince Gilligan Aaron Paul photo

Matthew Weiner, Terence Winter, Howard Gordon y Vince Gilligan. Los Soprano y Expediente-X. Mad Men, Boardwalk Empire, Homeland y Breaking Bad. David Chase y Chris Carter. Pasado y presente de la televisión. Todos ellos fueron parte de equipos liderados por grandes mentes televisivas en series de gran calado. Cuando se les dio la oportunidad de realizar sus propios proyectos, todos llevaron lo aprendido a un nivel superior, realizando las mejores series que sabían hacer. Es bueno confiar en los talentos televisivos, es bueno tener cantera.

3 comentarios en “La importancia de las canteras

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