Hierro, litio y sodio, el último vistazo a Walter White

Breaking Bad CI artwork

Atención, esta entrada contiene spoilers de la series finale de Breaking Bad, proceded con cautela.

Felina, la palabra que sirve como título al último episodio de Breaking Bad, no solo esconde la palabra finale dentro de si misma sino que además nos da la composición de lo que será la última vez que veamos a Walter White y su alter ego Heisenberg en nuestras pantallas. Fe. Li. Na. Un cóctel que, al igual que la última escena en la que vemos a Walter con vida, hace referencia a dos de los elementos que definieron al personaje en su autoconversión a villano, la meta y la sangre.

Concluyamos.

Breaking Bad felina photo

Este último episodio partía de la base de que no era el final de la serie. Este se produce dos episodios más atrás, en el decimocuarto de la temporada titulado Ozymandias. La huida hacia delante del protagonista se termina ahí, Hank ha sido la última y definitiva víctima de la doble vida del antiguo profesor de química y la muerte de este ha arrastrado la poca vida que le quedaba a toda su familia. Heisenberg está acabado, se ha terminado el jugar a ser malo y las consecuencias de semejante aventura se han hecho notar.

Los dos últimos episodios de la serie no son un final de esta, que ya se ha producido en su debido momento, sino un epílogo al personaje. Con Heisenberg fuera de juego, todavía queda ver qué puede hacer Walter White en sus últimos días de vida. Lo que en el decimoquinto episodio era una agonía de soledad, enfermedad y desprecio – tanto propio como familiar – se convierte en el decimosexto en el canto del cisne del personaje. No hay escapatoria posible, no hay una jugada maestra de cerebro criminal que le haga salir de esta, todo se ha acabado. Pero aún quedan algunos cabos que hay que atar.

Aunque el gran señor de la droga ya no sea más que una mera sombra de lo que era, al hombre detrás de esa figura todavía tiene un par de cartas por jugar.

Breaking Bad felina pic

El primer gran saldo pendiente es su familia. Sabiendo su final, es perfectamente capaz de ser sincero no solo con ellos sino consigo también. No lo hizo por la familia, lo hizo por él mismo. Estaba cansado de quedar al margen – como con sus antiguos compañeros de Grey Matters, a los que les deja la tarea de proveer económicamente a su familia – y se le daba bien lo que hacía. Se sentía vivo. No ha sido un hombre bueno que ha tomado malas decisiones, decidió volverse un mal hombre. Pero ahora está dispuesto a pagar las consecuencias.

Consecuencias que se manifiestan en su segunda última acción. Acabar con aquellos que lo traicionaron, le robaron su dinero y esclavizaron a su protegido, a pesar de que quisiera verlo muerto. No creo que importe si se trató de un acto de justicia, venganza, egoísmo, liberación o una mezcla de todos. Simplemente era inevitable. Desde el momento en el que el Tío Jack apretó el gatillo para acabar con la vida de Hank Schrader – o desde el momento, diez minutos antes, en el que tomó la decisión-, este había asegurado esta conclusión.

Podemos afirmar que no es una series finale sorprendente, que no juega con el espectador como lo hizo en el resto de la serie. Algunos lo llevan más allá, llegando a decir que es bastante predecible. Es ambas cosas, pero lo que es sobre todo, tal y como decíamos antes, es inevitable. Esto no es una season finale, donde hay un landscape posterior. Todo termina aquí, una sucesión de hechos que solo podían tener un final. Lo que hemos tenido que ver, es el momento en el que Walter White acepta tal situación, y lo que haría cuando esta se produjese.

Breaking Bad felina shoot

El precio es su vida, de una forma u otra. Ya sea a manos del artilugio que ingenia para acabar con sus enemigos finales o por la decisión de su antiguo protegido, Jesse Pinkman. Una conclusión es lo que merece, tanto para Lydia con el ricino como para el Tío Jack con una última bala. El dinero ya no importa, la policía ya no importa – tal y como le había dicho a Skyler previamente -. Hasta deja que Jesse acabe con el amable y frío Todd y a continuación sea el que decida sobre su vida.

Pero Jesse ya es libre. Aunque antes lo deseara y ahora se lo pidiera, ya no necesita la muerte de su antiguo mentor. Una libertad doble, tanto de la esclavitud a la que le sometían sus captores como de la tenebrosa sombra que Heisenberg proyectaba sobre su entorno. La ya aceptada muerte de este es liberadora para ambos y ya solo les queda escapar.

Uno huyendo en la noche, otro reflejándose una vez más en su obra. Pero ambos sonriendo, por fin

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