The Blacklist, el juego de Reddington

The Blacklist - Season 1

La temporada pasada si de algo pudo calificarse para las networks fue de decepción. Todas ellas vieron como cada uno de los estrenos que lanzaban al escrutinio de crítica y espectadores se estrellaban con unos, otros o ambos. NBC fue uno de los principales agentes de esa decepción, que no llegaría a conseguir que más de dos o tres estrenos sobrevivieran a los upfronts – algunos como Hannibal tuvieron que esperar incluso más para tener un veredicto, por lo crítica de su situación -.

Este año la situación no podía sino agravarse, ya que su estable bloque de comedias se quedaba en su mínima expresión con la marcha de The Office y 30 Rock, por lo que se verían débiles tanto en drama como en comedia. Por lo que la necesidad por parte de la NBC de un producto que llamara la atención de amplios sectores de la audiencia y que obtuviera unas buenas impresiones en la crítica era no solo necesaria sino urgente.

La propuesta de Jon Blokenkamp para la cadena del pavo real parecía la respuesta, ¿lo ha sido? Con ciertos spoilers por delante, os lo detallamos con nuestras impresiones tras el salto.

The Blacklist - Season Pilot

Si algo necesitaba la serie para que todos esos sectores de interés se fijasen en ella era llamar la atención. Y no hay nada que llame más la atención que un reparto principal con caras conocidas y carismáticas. James Spader parecía ser la respuesta a esa necesidad. Su paso por El Abogado (The Practice) y Boston Legal con el personaje de Alan Shore hizo que en su momento fuese uno de los actores más relevantes del medio – no en vano, ganó cuatro Emmys por ese papel, siendo el único actor que ha ganado más de un Emmy por el mismo papel en distintas series y arrebatándole el último de estos al mismísimo James Gandolfini – pero desde la series finale de esta no había ocupado otro papel de relevancia más allá de participar en la octava temporada de The Office ya en la NBC.

Por lo tanto, The Blacklist suponía una oportunidad única para ambos. NBC obtenía su estrella que encabezara al reparto, que supusiera una cara reconocible para el público y que otorgara a la producción el caché de tener a un actor premiado al frente. James Spader, por su parte, tendría en primetime una serie diseñada específicamente para él, un vehículo de lucimiento que le devolviera al primer plano de la televisión. Y de qué manera, ya que entre este papel en la serie y su elección como el villano Ultron en la secuela de Los Vengadores, ahora mismo probablemente sea uno de los intérpretes que más titulares ocupe.

No dudaremos en afirmar que, tanto de forma previa a la emisión del piloto como posterior a este, nuestro principal foco de interés en la serie es el actor en si mismo. Si bien la co-protagonista interpretada por Megan Boone está correcta, y lo mismo podemos afirmar de los secundarios como Diego Klattenhoff (Homeland) o Harry Lennix (24), cada vez que el personaje de Spader aparece en pantalla este se come las escenas y aumenta significativamente el interés y nivel del show.

The Blacklist - Season Pilot

Spader es Raymond “Red” Reddington, uno de los criminales más buscados por el FBI que decide entregarse a estos para utilizarlos en su agenda oculta que incluye la captura de algunos de los criminales más peligrosos del planeta. Pero para que este hecho se produzca, este demanda la presencia de una analista novata llamada Elizabeth Keen como único enlace con la oficina. A partir de este momento, se inicia un juego de sombras en el que las intenciones del criminal – un amoral, resolutivo y ligeramente psicópata Reddington – y la implicación de la vida de la agente Keen se entrecruzan sin llegar a mostrar la imagen completa.

Que la agente Keen sea su elegida parece en un principio un mero capricho de Reddington, pero a medida que han avanzado los primeros episodios de la serie – es de agradecer que, en un drama procedimental, la trama horizontal tenga tan poca timidez en sus primeras etapas para desarrollarse – hemos visto como su idílico marido ha estado implicado en un asesinato de un agente ruso desertor y que, sin embargo, llegado el momento todo parece una invención del propio Red. Este parece estar detrás de casi todas las incógnitas que rodean la vida de la agente y de las soluciones que le otorga.

Algunos querían ver en esta serie una especie de nueva Homeland – con lo poco aconsejables que son las comparaciones – pero llegado el momento se han sentido profundamente decepcionados al ver que se trataba de una serie mucho más convencional, un procedimental de espionaje con una trama seriada. Buscar en The Blacklist la lucidez de la serialización de la serie de Showtime es un error, estamos ante otro producto, pero no por ello podemos dejar de esperar que alcance ciertas cotas de calidad. En su momento Fringe y en la actualidad Person of Interest – de la que somos firmes defensores en este blog – fueron series que sin abandonar del todo el esquema procedimental, llegaron a un nivel envidiable.

The Blacklist James Spader photo

Nosotros queremos ver que la galería de criminales pintorescos y amenazantes que presenta episodio a episodio esta serie – alguno de ellos realmente atemorizantes, como el anciano que disolvía a sus víctimas químicamente – es una buena forma de darnos a conocer una galería de personajes rica y profunda con Raymond Reddington como hilo que los une a todos. Muy semejante al esquema de los números que ofrece la máquina en la serie de Michael Emerson y Jim Caviziel.

Y si algo se le pide a un drama de estas características, es que tengan un ritmo intenso, que mantengan al espectador pendiente durante todo el episodio  y que, al terminar este, ansíen ver el de la siguiente semana para ver qué más tiene que ofrecer. Como hemos dicho, carece del formato avanzado de otros shows de cable, pero no olvidemos que estamos ante un drama para una de las networks y que, aunque nos hallemos ante algo más convencional, no deja de ser probablemente el mejor estreno para este tipo de cadenas.

3 comentarios en “The Blacklist, el juego de Reddington

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