Downton Abbey, los líos de los Crawley

Downton Abbey Christmas special 2013 pic

Downton Abbey gusta de tener una buena costumbre y es la de dar un epílogo a la temporada cada Navidad donde cristalizan los argumentos que se han desarrollado toda la temporada. Un hacer muy británico imposible en territorio continental en la actualidad, con esa división tan férrea entre la temporada de otoño y la midseason y ese invento que son las finales de mitad de temporada. Hablamos de los christmas special.

Sin embargo nos tendremos que conformar con que lo hagan solo series como esta o Doctor Who, a pesar de lo muy a favor que estamos de tener algo fresco que ver en plenas festividades. Más aún cuando estos episodios tienen un aroma especial, una estructura autocontenida y una sensación de evento televisivo propias del momento en el que se emiten. Aunque eso no significa que siempre salga todo como debe.

Para saber si Lord Grantham y su prole han tocado las teclas adecuadas, os invitamos a que a continuación leáis nuestro análisis.

Downton Abbey Paul Giammatti pic

Como hemos dicho, esa sensación de estar ante una ocasión especial invita a las series a hacer locuras. La temporada pasada vimos como en su correspondiente especial fallecía uno de los protagonistas, Matthew, un punto clave en la serie aunque quizás demasiado negro para el momento en el que se emitía. Aunque visto que Lars von Trier es capaz de estrenar Nymphomaniac en ese día, nada sorprende ya.

Por lo que este año, centrado en el canto a la vida y al amor que Lady Mary y especialmente su prima Lady Rose McClare, tenía que ir por otro camino. Uno menos tenebroso y trágico, uno más ligero. Y así ha sido, al abandonar Downton casi por completo para ir Londres a presentar en sociedad a la sobrina Rose. Una agradable excusa para así mostrar a la realeza británica de la época, desplegar un cierto recorrido por las calles londinenses y presentar a algunos personajes americanos como la familia de Cora.

Ahí hemos tenido uno de los atractivos de tal episodio, la presencia de Paul Giamatti como su hermano tantas veces nombrado pero nunca mostrado. Un personaje algo perdido dentro de la alta sociedad británica por sus raíces y costumbres norteamericanas, aunque termine disfrutando de la experiencia. Lo que era también el objetivo de su madre, la moderna urbanita estadounidense que confronta las ideas de Violet al pertenecer a mundos distintos. Ha estado bien volver a tener un rival dialéctico para el personaje, tras ver a Isobel en un claro segundo plano esta temporada.

Downton Abbey Wales Prince

Cuando hablábamos de mostrar a la realeza británica, obviamente no estábamos pensando en un fiel reflejo de la monarquía en el tiempo de entreguerras. Creo que muchos ya hemos asumido hace un par de temporadas que la faceta histórica del show ha pasado a mejor vida en favor de la parte más culebronesca. Por eso que el centro de la trama de este especial no ha sido otro que una especie de trama de enredos provocada por los escarceos amorosos del Príncipe de Gales.

El viejo tahúr que quiso en su momento esquilmar a Lord Grantham vuelve aquí para robar una preciada carta de amor del futuro monarca y obtener un beneficio económico con su venta o a través de chantaje. Pero la posible crisis real propiciada por la falta de cuidado de los Crawley no se va a quedar ahí, por lo que estos urden un complicado plan para entretener al jugador con una partida de poker mientras estos irrumpen en su apartamento y recuperar la carta.

Si alguno piensa lo poco habitual de la trama para este tipo de serie, más propio de un relato de detectives de Conan Doyle, ha llegado a la misma conclusión que el que escribe. El asunto se pone más interesante aún cuando el Sr. Bates es incluido en el grupo conspirador, siendo este el que primero falsifica una carta que les da acceso al apartamento y el que luego hace de carterista para recuperar la carta tras el fallido allanamiento. Una historia pintoresca y no exenta de humor pero de la que poco se reconoce a la serie en si.

Downton Abbey Christmas special 2013 photo

Porque cuando decíamos que la historia se había vuelto ligera y que seguía abrazando el género del culebrón, lo hacíamos por separado, no nos referíamos al culebrón ligero al que ya pertenecía.  Esas tramas entretejidas de desgracias y alegrías para los Crawley han dado paso a este otro tipo de historias más improvisadas, entretenidas y en cierto modo reconfortantes. Aunque con giros cada vez más propios del género al que se acerca reptando, siendo las decisiones de Lady Mary el vivo ejemplo de este hecho.

Puede que alguien recuerde a principio de temporada cómo esta se había inculcado la necesidad de vivir, de buscar el amor y la felicidad y no dejarse hundir por la muerte de su marido. Esto se representó en la lucha de Lord Gillingham y Charles Blake por el corazón de la primogénita, en el que ninguno de los dos tuvo nunca exactamente la delantera. ¿En qué quedó la cosa? En el más sencillo de los comportamientos: el personaje de Michelle Dockery se casará con el que más dinero pueda aportar a su familia. Amor si, pero quién tenga un mayor fajo de libras esterlinas se lleva lo que hay debajo de su falda.

La decisión que en un principio más favorecía al tradicional y asentado Gillingham, en un sorprendente giro de los acontecimientos – que alguno me diga si esto no es más propio de ciertos shows venezolanos – acaba descubriéndose que favorece a un Charles Blake que pertenece a la aristocracia acaudalada de la que tanto reniega. Que alguien me diga si esto no es para reírse, para llorar o para admirar como una representación de la especie de prostitución a la que se dedicaban las altas señoritas inglesas.

Downton Abbey shoot

Puede que compremos en mayor o menor medida todas esas propuestas y sucesos previos, puesto que nuestra tolerancia con esta serie es mucho mayor que con otras. Lo que le pasamos a Downton Abbey – aunque no nos cuadre verla nominada a los Globos de Oro – no se lo hemos pasado a otras como Homeland. Pero siempre ha sido a costa de que nos ofrezcan una factura técnica increíble y unos diálogos con esa agilidad y acidez británicos que tanto nos gustan. Y nos han fallado con lo primero.

Si, hablo de ESE CROMA. Esa imagen completamente artificial tras los personajes durante la merienda en el campo que ha destruido nuestras retinas y toda la magia alrededor del buen hacer de ITV. ¿Qué hemos hecho para merecer esas falsedades propias de Revenge, Ringer o… Once Upon a Time? ¿Hemos sido demasiado permisivos y ahora lo pagamos con una cutrez de proporciones bíblicas? Es un camino por el que nunca pasaremos. Compraremos que Paul Giamatti pueda ser en algún universo paralelo un seductor, pero no eso.

Pero aunque haya sido bastante lo flojo y sangrante lo abominable, también ha sido lo suficiente lo bueno. Aunque Downton esté más cerca de Nashville que de Hermanos de Sangre – por citar un culebrón manifiesto y una obra de arte histórica – al menos ofrece episodios entretenidos y hasta entrañables. ¿O acaso no hemos sonreído todos al ver adentrarse en la orilla al Sr. Carson y la Sra. Hughes? A mi me ha alegrado el día. Ha sido mi pequeño milagro de Navidad.

¡Arrr, marinero! Di lo que tengas que decir

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s