Las Supremas de New Orleans

American Horror Story Coven cast pic

Ha pasado ya el tiempo suficiente desde la emisión de la season finale de American Horror Story: Coven como para que no solo podamos digerirlo sino que además sepamos si todo esto era una gigantesca broma o no. Porque algunos realmente esperábamos que días después de ser emitido en FX saliese Ryan Murphy riéndose de nosotros y confirmando lo que ya intuíamos, que todo se trataba de una broma muy bien orquestada.

Pero no, al parecer eso es todo lo que nos tenía reservado para este año y su mente ya está en la cuarta temporada. Que supondrá por cierto la salida de Jessica Lange de la serie y el retorno de la acción a tiempos pasados, ¿también la vuelta de Connie Britton a los brazos de Murphy? Poco podrían hacer de todas formas para que olvidemos el despropósito que ha supuesto esta internada en el esperpento.

Las razones para tal negatividad en torno a la historia del aquelarre de New Orleans y la eterna búsqueda de la nueva Suprema, a continuación.

American Horror Story Coven picture

Hemos hablado de razones pero podríamos resumir todo el asunto en un único sentimiento: nos la han colado. En un análisis temprano de su piloto caímos presa del entusiasmo ante el buen resultado se su temporada anterior y lo prometedor de la propuesta de esta tercera campaña. Esto nos llevó a calificar a Coven como una acertada “bajada de tono” de la serie por parte de Ryan Murphy y Brad Falchuk pero sin perder la esencia de la serie.

Nos equivocábamos en ambas afirmaciones. No fue tanto una bajada sino una destrucción completa del ambiente de tensión e histeria que reinaba en las dos temporadas previas a la presente, convirtiéndola en una especie de comedia teen cuyas protagonistas compiten por ver quién es la maestra del zorreo. Y esa esencia de la serie que homenajeaba un buen número de géneros de culto pasó a ser una mera parodia de estos.

El resultado final no quita que la recta inicial de la serie fuese realmente buena. Y conocemos lo difusos que suelen ser los tramos medios de American Horror Story, pero aquí más que difuminarse un poco el foco directamente dilapidaron todo lo construido para hacer una carrera de fondo entre las protagonistas por ver quién se convertía en la nueva Suprema del aquelarre. Ni una guerra a tres bandas entre las tres grandes hechiceras, ni un frente unido contra los cazadores, solo zorreo gratuito.

American Horror Story Coven Kathy Bates pic

Porque lo que prometía ser un espectáculo de luces y fuegos artificiales con el choque entre Jessica Lange, Kathy Bates y Angela Bassett terminó abruptamente sin una conclusión real de ese enfrentamiento tan esperado. Un hermanamiento tardío entre brujas y reinas vudú y un desecho del personaje de Delphine LaLaurie imposibilitó que lo que había sido el planteamiento de la serie se resolviese satisfactoriamente.

Porque si Angela Bassett no debe estar muy contenta porque su gran personaje de Marie Laveau terminase relegado a regentar una peluquería vudú, Kathy Bates debe estar lamentando el día en el que firmó por esta serie al ser usada como un ejemplo de patetismo y casi más un alivio cómico que el gran adversario de los protagonistas por el que la habían contratado. Solo Evan Peters con su universitario frankenstein sin diálogo debe estar echando más chispas que ella.

Y salvo cierto homenaje a cintas como Evil Dead de manos de Taissa Farmiga, el resto de la acción fue un ir y venir de sin sentidos en forma de introducir personajes que no llegarían a desarrollarse del todo. El suegro millonario cazabrujas o el asesino del hacha – señalado muy bien en Twitter por una compañera como el plasta del hacha – e incluso ese misterioso Papa Legba de Lance Reddick terminaron por ser meras anécdotas en ese collage irrisorio que terminó por ser la temporada.

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Porque no nos ha quedado claro, ¿quién es la verdadera amenaza para las alumnas de la Academia Madame Robichaux? Ni las brujas vudú ni los cazadores infiltrados parecían serlo, y al final no quedó muy claro si Fiona Goode – la Suprema en decadencia encarnada por Jessica Lange – o la rivalidad entre las más jóvenes eran la causa de las desgracias del aquelarre. De hecho, se llegó a presentar tantas veces a una posible sucesora de esta posición, que al final hasta era obvio que la que terminaría siendo la Suprema sería la menos insinuada.

Una especie de carrera por la alcaldía del edificio que nos dejó varias pérdidas y recuperaciones de la vista por parte del personaje de Sarah Paulson, otras tantas muertes y resurreciones en la hoguera de Myrtle Snow e innumerables zancadillas entre las aspirantes a la posición. Algunos llegamos a perder la cuenta de cuantas veces se llegaron a llamar bitch entre ellas. Tener a Emma Roberts haciendo de si misma, a Taissa Farmiga desaprovechada en el enésimo romance adolescente y a Gabourey Sibide sobreexpuesta no significa que estés aprovechando tu reparto.

Si al final hubiese salido el propio Ryan Murphy diciendo que él era la Suprema, hubiese tenido gracia y todo el asunto. Pero el sinsentido en el que nos embarcaron durante trece episodios eliminando ese halo de genialidad que habían cosechado en sus dos temporadas previas no es de recibo. Una cosa es querer ofrecer un producto desatado y pasado de rosca y otra tirar por la borda una mitología y unas expectativas que te has esforzado en construir durante el tramo inicial. Y luego querer vender la conclusión como el desenlace más inesperado.

American Horror Story Coven Lance Reddick pic

Porque si traer a Stevie Nicks para homenajear el homenaje que tú le has hecho a través del personaje de Lily Rabe fue una jugada bastante pobre, dejar para el último episodio las Siete Maravillas y que al final tengan una utilidad narrativa mínima es algo así como lo más estúpido que se les podía ocurrir y un insulto al espectador que ha sido lo suficientemente paciente como para llegar ahí. Un mero recurso para ir cargándose personajes gratuitamente y ofrecer un último momento de zorreo entre las aspirantes a dirigir el cotarro.

La manera en la que se quitan de el medio al personaje de Taissa Farmiga, que en un principio nos la habían colocado como protagonista del show, es digna de los peores momentos de One Three Hill y aquel perro que se comía un corazón a transplantar. Al trasladar su acción a New Orleans, nuestra American Horror Story se acercó mucho más de lo que nunca hubiésemos esperado o deseado a True Blood y eso casi se lleva la serie por delante.

Ryan, colega, dinos que todo esto era coña, que la verdadera Coven aún no se ha emitido.

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