Cuatro spin-offs que nunca deberían haber existido

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Con series de masas como How I Met Your MotherBreaking Bad o The Walking Dead con un spin-off en camino, la mala experiencia de alguno de estos productos durante esta temporada nos hace cuestionarnos la validez de esta práctica para generar productos con una base de fans incluso antes de su primera emisión. Porque aunque suene bien a priori, sabemos que resultados como los de Boston Legal o Frasier son la excepción y no la regla.

Por eso queremos hacer una reivindicación indirecta de la creación de productos completamente originales mediante el recuerdo de cuatro claros ejemplos de los peligros de generar spin-offs sin criterio y sin tener una buena base para progresar. O lo que es lo mismo, cuatro proyectos que deberían haber pasado por la trituradora de papel de ciertos ejecutivos por mucho seguimiento que tengan las series originales.

¿Queréis saber cuáles son esos cuatro spin-offs que denostamos? Os los traemos a continuación.

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Ravenswood

No os vamos a engañar, la reciente cancelación por parte de ABC Family de Ravenswood ha sido lo que nos ha impulsado a escribir esta entrada. No podríamos estar ante un caso más paradigmático. Pretty Little Liars tiene su público, hemos de reconocerlo, pero más allá de esa base de fans que disfrutan con los ires y venires de sus protagonistas, la serie es nada o menos que nada.

Se puede destacar que de vez en cuando se sale del molde con episodios como el de Halloween – del que salió la idea para el spin-off – o el próximo con estética noir, pero en ningún caso estamos ante una serie con una mitología y una estructura detrás que sustente un universo expandido. Menos aún una serie derivada que sea un drama de misterio adolescente con tintes sobrenaturales como Ravenswood.

A lo que más recuerda es a ese engendro llamado Baywatch Nights.

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The Cleveland Show

Puede parecer que Padre de Familia es un titán de la animación que lo puede todo, pero ya tuvo que enfrentarse a una cancelación en su momento y su primer spin-off American Dad ha tenido que luchar muy duro por su supervivencia, teniendo que despegarse lo más posible de la serie original para tener su propio tono y así ganar adeptos propios. Pero esto no fue apreciado por Seth McFarlane, que decidió sacar de la serie original a Cleveland para darle una copia clónica de esta.

El problema es que ya hemos pasado por ello, los personajes de una serie ya se han ganado el cariño de la audiencia, ¿qué gana el público repitiendo la misma jugada con una versión afroamericana? Pues gags repetidos y episodios poco originales unidos a personajes con poco o ningún carisma. Y al mismo tiempo dañar a la original Family Guy, quitándole a uno de los parroquianos de la Almeja Borracha.

Solo la supera en innecesaria la comedia de acción real del propio McFarlane, la rehuida Dads.

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Once Upon a Time in Wonderland

Partamos de una premisa clara: Once Upon a Time no es para tanto. Tuvo una buena primera temporada pero en la segunda no pudo ofrecer algo más allá de efectos especiales bochornosos y candidez bochornosa de sus personajes y perdió todo el impulso ganado. Pero sus responsables ante este declive en vez de reagrupar las filas y mantener la posición decidieron optar por la estrategia contraria y dividir la lucha en dos frentes. Sin nada que aportar en ninguno.

Once Upon a Time in Wonderland es la visión particular de ABC de las historias de Lewis Carroll sobre el personaje de Alicia, llevando más aún al extremo los presupuestos paupérrimos y las adaptaciones libres poco imaginativas de los que hacía gala su serie madre. Y con un Naveen Andrews tan perdido desde el final de Lost como el guión del biopic de Diana de Gales del que fue parte.

Y luego llegan los lloros porque la audiencia no la respalda como se esperaba.

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Joey

Teníamos que llegar al final del camino para encontrarnos con aquel que ha estado instalando la señalización. Si el ejemplo de Joey no ha servido para espantar a cualquier cadena de pensárselo dos veces antes de lanzar un spin-off, nada lo hará. Friends estaba y siempre estará en los altares de la comedia televisiva, pero siempre ha destacado por ser uno de esos productos donde el conjunto es más que la suma de las partes. Una sinergia de las que le encantaban a Jack Donaghy en 30 Rock.

Ninguno de sus actores ha sido capaz de sostener una carrera por si misma, menos aún lo harían sus personajes con una serie para si. Y si encima añades a la eterna insoportable Drea di Matteo tenemos un fracaso a la vista. No es que podamos echarle exactamente la culpa a Matt LeBlanc, ya que hemos visto en Episodes que si puede sacar rentas de su participación en Friends y al mismo tiempo ofrecer una buena comedia.

Habría que echársela a quién pensó que Joey Tribbiani era divertido sin tener al lado a Phoebe Buffay o Chandler Bing.

Con estos cuatro truculentos casos y la promesa de que llegado el día repetiremos la jugada con los remakes o, individualmente, con las series que si tuvieron un spin-off que mereció la pena producirse, nos despedimos por hoy puesto que ya hemos mentado demasiado al diablo televisivo. Y siempre hay un ejecutivo avaricioso dispuesto a llevar a cabo sus maliciosos planes.

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