Mind Games, destino manifiesto

WYNN EVERETT, CEDRIC SANDERS, CHRISTIAN SLATER, GREGORY MARCEL, STEVE ZAHN

No hay que ser muy perceptivos para decir que Mind Games va a ser cancelada antes o después. Que estuviese destinada a la parte baja de la midseason ya indica la poca confianza que ABC tiene en ella y solo la retirada de la aún peor Killer Women le ha permitido estrenarse antes. Y que Kyle Killen y Christian Slater formen parte de ella tampoco le augura un gran futuro, ya que parecen ser dos de los mayores gafes que ahora andan rondando las networks.

Pero de vez en cuando de combinaciones improbables encontramos productos destacables, como que Sarah Michelle Gellar se pueda integrar en un reparto cómico como el de The Crazy Ones y conseguir ser graciosa al lado de Robin Williams. No nos culpéis por intentar asomarnos a Mind Games con ciertas esperanzas, al menos las de encontrarnos grandes propuestas como las de Lone Star o Awake.

Los argumentos que justifican la tesis de la cancelación, tras el salto.

Mind Games series premiere picture

Fuera ya de las series sobre dobles vidas que tanto le gustan a Killen, nos encontramos con una propuesta a medio camino entre el análisis de la conducta de Lie to Me y los timos de Leverage. De hecho no me extrañaría que así se la hubiesen vendido a la cadena porque el caso particular que se presenta en el piloto se resuelve en la primera mitad del episodio por los métodos de una y en la segunda por los de otra.

Steve Zahn es el experto en psicología con trastorno bipolar y Christian Slater el ex-convicto por fraude bursátil que decide montar una empresa de asesoría a particulares para resolución de conflictos utilizando el análisis y la manipulación de la conducta humana. Si el objeto de la empresa de los hermanos Clark y Ross Edwards y centro argumental de la serie os parece difícil de explicar en una línea, imaginad la de vueltas que da el piloto para que tanto los personajes como los espectadores comprendan a qué se dedican.

Una mezcla de conceptos muy heterogénea para que al final la serie sea un procedimental de lo más convencional. Con mucha cháchara pseudo-científica detrás, pero una simple estructura de casos como en las series policiales o médicas más comunes. Parece que Kyle Killen se ha cansado de experimentar con los formatos y ha optado por venderle a ABC algo mucho menos complicado, aunque eso incide directamente en el interés que despierta la serie reduciéndolo a mínimos.

USMAN ALLY, MEGALYN ECHIKUNWOKE, CEDRIC SANDERS

La serie es tan el sota, caballo, rey de las networks en la actualidad que ya ni es destacable el tener que criticar un reparto de secundarios multirraciales insulsos. Ni que del dúo protagonista no haya con quién conectar, porque Christian Slater es un caso perdido en el mundo de la actuación y Steve Zahn está tan pasado de revoluciones que no hay por dónde cogerlo.

Adorábamos a DJ Davis en Treme porque era un personaje entrañable, que se veía obligado a madurar a base de golpes de la vida a pesar de que fuese contrario a su naturaleza. Pero aquí estamos ante una repetición de esos personajes como el que protagoniza Perception que para justificar una actitud excéntrica y unas capacidades mentales superiores se recurre a la enfermedad mental como excusa fácil. Que acaba provocando más rechazo que empatía, claro está.

Y como todo esto no suele bastar para justificar el interés de una audiencia multi-target, le introducen un par de triángulos personales con la ex-esposa del timador y la alumna con la que su hermano estaba obsesionado. Tan forzados como el tono de voz de Christian Slater.

Mind Games series premiere photo

Por todo esto no nos culpéis de augurarla cancelada tras ver sólo su primer episodio. Cuando ni en cuarenta minutos son capaces de ofrecer algo por lo que merezca la pena seguir viéndola, es difícil que en el resto de su temporada logren convencernos a nosotros y mucho menos a la audiencia. Porque si querían una buena olla para quemar rápido la serie, han escogido el caldo adecuado.

Una ABC que ya no distingue cuándo tiene oro de cuándo tiene mierda, un Kyle Killen desmotivado y con el piloto automático y un reparto que ni hasta quién vale tiene algo que aportar. Mucho le tienen que aportar las series de Shonda Rhimes a la cadena para que esta siga viendo rentable encargar pilotos con un nulo futuro en antena.

Aunque también es casi culpa nuestra por pensar que podría salir algo bueno de ahí.

Un comentario en “Mind Games, destino manifiesto

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