De finales y series

Lost series finale pic

Este fin de semana asistíamos al décimo aniversario de Lost, una serie cuyo final es plenamente representativa de la serie por el nivel de odios y pasiones que genera. No así de su calidad, pero eso está más que debatido, aunque Damon Lindelof no parece resignarse y aprovecha cada oportunidad de la que dispone para saltar en su defensa. Al contrario que J.J. Abrams, que se ha desentendido de este al igual que hizo de la serie tras su primera temporada.

Por eso a raíz de este revival de las polémicas con los finales que está surgiendo con las conclusiones de Dexter, Breaking Bad o la más reciente primera temporada de True Detective, nos gustaría ofrecer nuestra particular visión en este tema en el que fans y no tan fans de las distintas series que alcanzan un cierre parecen condenados a no ponerse nunca de acuerdo.

Tras el salto, nuestras propias opiniones al respecto.

Twin Peaks series finale pic

Las series finales son siempre un acontecimiento. Lo fue el emotivo final de M.A.S.H. y también lo fue el desconcertante de Twin Peaks. Ya sea por los fieles seguidores que quieren seguir su serie hasta su último momento como aquellos más ocasionales pero que reconocen estar ante un evento televisivo que no deben perderse. De ahí que siempre se genere un halo especial que las envuelve y que lleven consigo un cierto nivel de expectación.

Una expectación que, aunque sea su traducción exacta, no siempre ha de ser hype tal y como lo conocemos. Hay muchos tipos de finales al igual que hay muchos tipos de series y por eso no han de ser juzgados todos por el mismo rasero. Un cierto número de shows tienen la buena costumbre de no dejar todo para el final e ir resolviéndose argumentalmente de forma progresiva hasta llegar a una conclusión lógica e inevitable. Podría decirse esto de Breaking Bad, cuyo final fue tachado de “no sorprender”, que tuvo un cierre que encajaba con todo lo mostrado hasta el momento.

De esa forma podríamos considerar que abusar de fuegos de artificio en los finales sería más hacerse trampas a uno mismo, has sido capaz de contar tu historia y de sorprender con esta a lo largo de su recorrido. Así llegaba True Detective a su punto final queriendo mostrar las consecuencias que los sucesos han generado en los protagonistas pero sin reventar la burbuja. Démosle la conclusión que esta necesita y no más que eso, optemos por una solución continuista.

True Detective finale pic

No nos engañemos, el tan polémico final de Los Soprano es perfectamente encajable en la descripción anterior. Esa última picardía de David Chase con el fundido a negro no es más que la mera anécdota en el último paso de la carrera criminal de Tony Soprano. El problema es que, como en muchos casos, a la hora de que los guionistas se dediquen a señalar algo en sus series finale los espectadores están demasiado ocupados viéndoles el dedo.

Por eso algunos prefieren optar por un final explosivo, un momento final en el que converjan todas las tramas y en el que se produzca una catársis que eleve argumentalmente a la serie a su inevitable conclusión. Battlestar Galactica es un gran ejemplo de esto, de cómo quiso jugar toda su mano a una carta con la que no contaba hasta el último momento. Su virtuosismo a la hora de enlazar muchos de los grandes misterios de la serie – y dejar otros deliberadamente sin resolver – fue fruto de una jugada tan peligrosa como finalmente acertada.

Porque para un drama es realmente complicado hacer un final al gusto de todos y has de hilar muy fino si esperas que un último episodio te salve la papeleta argumentalmente. Life on Mars sabe lo que es llegar a este último peldaño de la escalera y no saber qué hacer al llegar arriba, prácticamente terminando ahorcada con la cuerda que ella misma había estado tejiendo toda la serie.

Battlestar Galactica series finale pic

Mención aparte merecen los finales de David Simon, tan diferentes y al mismo tiempo tan iguales entre si. Ninguno son exactamente la última página del libro, sino simplemente el punto en el que dejamos de leer. Con The Wire terminamos con la sensación de que todo es un mero ciclo en la ciudad de Baltimore, con subidas y bajadas pero imposible de cambiar esa corrupción y decadencia. Treme por su parte nos habla de renacimiento, de madurez y de coraje, de como aunque el Katrina anegara las calles de New Orleans nunca podrá sumergir el espíritu de una ciudad.

Por eso habríamos de concluir nosotros también en que una series finale no debería tener más importancia de la que nosotros le demos, es obvio que en ocasiones nos podamos sentir estafados o confundidos, pero en bastantes de los casos la reticencia a estos episodios se basa más en nuestra incapacidad para decir adiós a una serie que en la suya para contarnos la despedida. Y en otros tantos en ambas cosas.

Por nuestra parte siempre nos quedaremos con esos finales emotivos que no solo nos hacen decir adiós a nuestros shows favoritos sino que al mismo tiempo nos hacen rememorar sus mejores momentos y lograr que se ganen un recuerdo imperecedero en la memoria. El año pasado tuvimos la suerte de que ese fuera el caso tanto de 30 Rock como de The Office.

Hasta siempre.

The Office series finale 1

The Office series finale 2

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