Qué pasa con las series “de casos”

The Good Wife Lemond Bishop pic

Lo que hace unos años era impensable, que las tramas seriadas ganasen en preferencia a las procedimentales por parte de los espectadores, parece ser ahora la tendencia. Como si se hubiese invertido la polaridad de la televisión. Si hace unos años exigirle a la audiencia cierta fidelidad y que no se perdiese ni un solo episodio para seguir al día de la trama era una rareza propia de los que estaban enganchados a Perdidos, ahora la fuerte serialización es el principal condimento de todo drama de estreno.

Eso nos hace preguntarlos, ¿en qué lugar se han quedado los dramas procedimentales? Esas series normalmente centradas en oficios ya sean médicos, policías o abogados que siguen presentando un “caso” concreto cada semana a resolverse en la hora que dure el episodio. ¿Están irremediablemente ligados a ser series menores como Castle o NCIS?

A continuación, nuestra particular visión de este tema.

The Shield Vic Mackey pic

Esta misma semana recibía el feedback de amigos lectores del blog, que de alguna forma no concebían cómo podía atizarle tanto a Vikings y, por la contra, alabar como la mejor serie a The Good Wife. De alguna manera, la serie de CBS tenía que estar relegada a un escalón inferior por seguir manteniendo una estructura procedimental para presentar sus tramas. Tal es mi sorpresa que esto parece haber arraigado profundamente en mucha gente que al igual que nosotros ama y disfruta de este medio, como si fuese un dogma del seriéfilo moderno.

Sin dejar de pensar que todo esto no es más que una mirada cortoplacista en el tema de los dramas, intenté ver un poco hacia atrás para encontrar otro ejemplo de serie que estuviese en los altares de la ficción televisiva – es decir, compitiendo de tú a tú con Breaking Bad o Los Soprano, referentes de hoy y de ayer que todo enterado no puede evitar sacar a colación – y que sin embargo mantuviese una estructura marcadamente procedimental. No fue muy difícil que The Shield apareciese de forma instantánea.

El drama que narró la epopeya del policía Vic Mackey en las calles de Farmington suele estar equiparado en las listas de mejores series a las anteriormente citadas y otras como The Wire, siendo su estructura cuasi-procedimental ningún escollo para que así sea apreciada. Puede que porque cuando esta se emitía la gente todavía estuviese acostumbrada al género dominante y no se había invertido su popularidad. O porque simplemente porque es la estructura natural de la serie.

Fringe Olivia Dunham pic

En esa misma disertación alegre sobre The Good Wife, se afirmaba que la serie no tenía exactamente “un argumento” más allá de la vida amorosa de Alicia Florrick. A pesar de la sorpresa y en cierto modo de la indignación, logré sacar a colación lo obvio. El argumento de la serie no es otro que el universo vivo de la propia serie, la vida legal y política de Chicago en la que personajes como Lemond Bishop, Elsbeth Tascioni, Louis Canning, Wendy Scott-Carr, Clarke Hayden, Kurt McVeigh, Jim Moody y una infinidad de personajes secundarios más avanzan recurrentemente en sus tramas particulares al mismo ritmo palpitante que lo hace la protagonista Alicia o los demás personajes principales Cary Agos, Peter Florrick, Kalinda Sharma, Eli Gold, Diane Lockhart… o Will Gardner.

De esta forma hay casos que se extienden un único episodio, es verdad, pero otros abarcan todo un arco de estos o quizá una temporada entera. Algunos incluso vuelven del pasado para darles una patada en el culo a sus protagonistas en el presente, no se da nada aleatorio en ninguna dirección. De la misma forma que en The Shield tuvimos el dinero de los armenios volviendo para frustrar las aspiraciones del Strike Team cada vez que estos daban la vuelta a la esquina o al rapero gangster Kern o el o.g. respetado Antwon Mitchell teniendo que lidiar con estos cada poco tiempo.

Ambas presentan una estructura aparentemente procedimental porque se centran en personajes cuyas profesiones inclinan la balanza a favor de una serie de este tipo, es la forma en la que funciona el trabajo de abogados y policías. Sin embargo porque hayan optado por esta estructura para introducir los organismos vivos que son Chicago o las calles de Los Ángeles no les resta ni un ápice de calidad. Como tampoco en Fringe los distintos casos semanales empañaban una de las mejores series de ciencia ficción que ha pisado una network, todo lo contrario, llegaron a enriquecer a la serie hasta límites insospechados.

The Blacklist Elizabeth Keen pic

Es lógico que dentro de una parrilla televisiva tan saturada de productos intentemos trazar una línea para discernir la calidad de la irrelevancia, pero si esa divide los dramas seriados de los procedimentales estaríamos cometiendo un gran error y perdiéndonos unas gran cantidad de series que merece la pena ver. The Blacklist, por ejemplo, es uno de los grandes estrenos de este año y en ningún momento ha renegado de su estructura completamente convencional en este aspecto.

Otro ejemplo de gran error cometido al juzgar un libro por su portada fue el que muchos ahora reconocen con Person of Interest, serie cuyo desarrollo se basa en un goteo constante de víctimas o agresores con los que los protagonistas tienen que lidiar por iniciativa propia que individualmente pueden parecer menos relevantes pero que de forma colectiva han formado un tapiz de la Nueva York criminal envidiado por el resto de la parrilla.

La mafia rusa, HR, el surgir de Elias, los intereses de Decima, las manipulaciones de Control y el ISA, la lunática Root y muchos otros más personajes, organizaciones e hilos argumentales de una de las joyas ocultas de la parrilla se presentaron a través de una estructura procedimental que en un principio solo contaba con Harold Finch y John Reese haciendo frente semana a semana a los números que La Máquina les otorgaba.

The Perfect Mark

Porque una serie puede crecer, independientemente de la estructura que tenga, y lo que en principio podía ser “una serie de casos más” sorprenderá a muchos cuando luego aparezca en todas las listas de las mejores series en la actualidad. De la misma forma que lo que en principio era una comedia negra y poco más, terminó por convertirse en el titán televisivo Breaking Bad al que ahora todos reverencian incuestionadamente.

Los dramas procedimentales, al igual que las sitcom u otras estructuras clásicas de la televisión, son modos tan válidos de presentar una buena historia como otros cualquiera. Habremos de ser los espectadores los que juzguemos la serie más por el contenido que por el continente si de verdad queremos juzgar una serie como se merece. No es demasiado difícil separar el enésimo spin-off de CSI de las pequeñas joyas semanales de espionaje de The Blacklist o Person of Interest.

Porque por mucha trama seriada que tenga Vikings esto no la convierte en una buena serie.

2 comentarios en “Qué pasa con las series “de casos”

  1. Pingback: Series a Toda Vela | Person of Interest, el crepúsculo de los dioses

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