En memoria de Robin Williams

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Being a functioning alcoholic is kind of like being a paraplegic lap dancer — you can do it, just not as well as the others, really.

Hoy teníamos con nosotros una de las noticias más funestas que podríamos imaginar, una de esas que en nuestra semana de aniversario del blog no quisiéramos tener que haber vivido. Pero el actor Robin Williams, uno de los intérpretes más virtuosos dentro de la comedia e igualmente diestro dentro del drama, con el que muchos hemos crecido con sus películas, ha fallecido la madrugada de ayer a los 63 años de edad. Las circunstancias de su muerte apuntan al suicidio, aunque nosotros quisiéramos glorificar lo que nos dejó en vida cuyo legado perdurará para siempre.

Los problemas de alcoholismo le habían seguido durante gran parte de su vida, aunque eso no le había impedido ser una de las personas que puso un empeño más sincero en simplemente hacer reír a sus congéneres, un hombre querido por todos sus compañeros de profesión y por todos los espectadores. Podría decirse que el único que no llegaba a quererlo del todo era él mismo. Pero ahí están El Indomable Will Hunting y El Club de los Poetas Muertos, Señora Doubtfire y Una Jaula de Grillos o Hook y Jumanji, recuerdos imborrables de su talento y carisma.

Nosotros queremos rememorarlo aquí desde su trayectoria en la televisión.

Ya había tenido algún momento célebre con carácter previo en su carrera como monologuista, pero donde saltaría a la fama sería en Happy Days. En la serie de Henry Winkler interpretaría a Mork, un extraterrestre del planeta Ork que visitaría al personaje de Fonzie, el cuál en solo dos episodios ya se había ganado a la audiencia. En el vídeo que tenemos arriba vemos su primera intervención, para la cuál impresionó a todos en el casting previo. Llega a decir el director que de todos los actores que audicionaron para el papel fue el único verdaderamente alienígena, llegando a ponerse con la cabeza en la silla cuando le pidieron que se sentase.

Tal fue el fervor mediático que despertó Robin Williams con el personaje y lo encantados que quedaron los productores con su actuación, que con solo dos episodios ya le otorgaron su propio spin-off, Mork and Mindy. Este llegaría la cifra de noventa y cuatro episodios, siendo uno de los spin-offs más exitosos de la historia de la televisión. De su inigualable capacidad para la improvisación se decía que llegado el momento los guionistas simplemente dejaban huecos en los guiones para que el propio actor los rellenara con su imaginación en el set. También os traemos una muestra de esto.

Tras esto llegaría su gran momento en el cine, que durante los ochenta y noventa le posicionaron como uno de los actores cómicos de referencia y obteniendo también grandes papeles en el género dramático. Todo esto le llevaría a conseguir un Oscar, dos Emmys y hasta cinco Globos de Oro a lo largo de toda su carrera. Se dice que una de las pocas veces que se llegaría a quedar sin algo que decir fue cuando consiguió el premio de la academia, que ahora llora su pérdida con especial tristeza. Llegaría incluso a ser el anfitrión de una gala de los Oscar tildada de memorable.

Si bien el actor de Good Morning Vietnam centraría el resto de su carrera en el cine hasta estos últimos años, tampoco olvidaría del todo el medio que le hizo saltar a la fama. También memorables serían cameos o papeles episódicos que realizaría en algunos de los shows de más actualidad del momento. De su papel de padre desesperado en Homicidio a su recordada intervención junto a su compañero y amigo Billy Crystal en Friends, en uno de esos momentos imprevistos cuando todo el reparto principal se reunía en la cafetería. Os dejamos con este en concreto.

Aunque sus problemas personales con el alcoholismo le convirtieron el alguien probablemente infeliz y le llevaron en numerosas ocasiones a centros de rehabilitación, se cuenta de él que siempre estaba ahí para los demás. Cuando su amigo personal Christopher Reeve – célebre también por interpretara a Superman – tuvo el funesto accidente de caballo que le dejó tetrapléjico, este contaba que Williams acudió a su habitación de hospital vestido de médico e interpretando al doctor excéntrico y charlatán que este hacía en la ficción, esta sería la primera vez que Reeve sonreiría e incluso reiría a carcajadas desde su accidente.

Su relación con el resto de artistas era excepcional y todos le recuerdan hoy como alguien amable y divertido, de Stephen Fry a Samuel L. Jackson, de Louis C.K. a Neil Gaiman. Hasta en empresas niponas como Nintendo lloran hoy su pérdida, siendo curioso que el actor fuese un acérrimo aficionado a los videojuegos de esta empresa en general y a la saga The Legend of Zelda en particular, llegando incluso a llamar a su hija por el nombre de Zelda. Siempre cercano con el público más infantil, además de ser Peter Pan en Hook puso voz a Genio de Alladdin lo que con Disney hasta le llevaría a algún conflicto por su utilización, e incluso se pasó por Barrio Sésamo para instruir a los más jóvenes sobre conceptos complejos.

En este último tramo de su carrera, ya en claro declive en el plano cinematográfico a pesar de haber firmado cintas como Insomnio – de Christopher Nolan y junto a Al Pacino – o El Hombre Bicentenario, decidió retornar a la televisión que le había visto nacer como celebridad y que luego le había dejado marchar para crecer como tal. The Crazy Ones terminaría siendo su canto del cisne, una comedia con tintes algo autobiográficos sobre un publicista alcohólico rehabilitado cuyo tiempo ha pasado y que se preocupaba por el legado que iba a dejar.

En esta no sólo llegaría a reencontrarse con Pam Dawber, con la que co-protagonizara Mork and Mindy, sino que transmitió su humor a una nueva generación de actores que vieron cómo la improvisación del actor impregnaba la serie. Ya famosas son las tomas falsas que se veían tras cada capítulo. en las que el actor se dejaba llevar por el buen ambiente del rodaje y traía consigo al resto de actores. Tristemente, la cancelación por parte de CBS del show fue una losa en la frágil estabilidad del actor, anunciándose poco después de esta su re-entrada en rehabilitación. Nos quedamos con los momentos buenos de su último gran recuerdo.

Es también curioso que poco antes de embarcarse en The Crazy Ones tuviese su momento con Louis C.K. en la tercera temporada de Louie. En esta eran los únicos asistentes al funeral de un cómico del que ambos reconocían que nadie le aguantaba, que no tenía amigos y que no había nada que en realidad le gustase. Sin embargo ambos descubrían que en realidad era un hombre muy querido dentro de un club de strippers, para sorpresa de todos. No había nadie que no hubiese oído allí hablar de él y que no lo quisiera como un hermano.

Un poco como el propio Robin Williams, al que todos querían y queríamos aunque él no supiera quererse a si mismo, nosotros siempre seremos partícipes del inmenso legado que ha dejado tanto como profesional, como padre y como amigo. Al final de ese sexto capítulo de la tercera temporada de Louie ambos actores se prometían ir al funeral del que tuviese la desgracia de fallecer primero, tristemente tuvo una inesperada facultad premonitoria para el actor. No sólo estará Louis C.K. presente sino todos los que hemos crecido con él o alguna vez nos hemos reído o emocionado con su obra.

Descansa en paz, Robin.

– Hey man, it was nice to meet you.

– Same.

– Well, see ya!

– Hey, will you do me a favour and…if?

– Oh, I’ll go to yours!

– Will you come…?

– Oh yeah, whoever dies first!

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