House of Cards, el enemigo interior

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House of Cards es una de las favoritas e la casa, no en vano Frank Underwood fue ganador del Timón de Oro al mejor personaje en 2014 y no es para menos, durante dos temporadas Kevin Spacey ha hecho las delicias del espectador con su papel en la serie de Netflix. Aún así no sólo de personajes vive una serie, y por muchas ganas que tuviésemos de reencontrarnos con el antes congresista, teníamos muchas más ganas de ver como se las apañaba de acuerdo al status quo con el que finalizaba la segunda temporada.

Mucho hemos tenido que esperar para ver lo que se nos prometía como la temporada final de esta ficción política. El timing no habría podido ser mejor, en un año de elecciones que prometen importantes cambios políticos, por fin ha llegado House of Cards, por fin hemos vuelto a Washington.

A continuación, con el permiso del presidente repasamos lo que ha dado de sí esta tercera temporada. ¡Ojo a los incautos! habrá spoilers y de los buenos.

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Después de haberse convertido en el presidente de los Estados Unidos podría parecer que el matrimonio Underwood no tenía nada más que lograr, que habían saciado su ambición. Nada más lejos de la verdad, el siguiente paso en su carrera política es uno que a posteriori resulta evidente, hacer historia. Lo dejan bien claro desde el principio, a pesar de que el presidente sea Frank, él y Claire son un equipo y juntos quieren hacer historia. Pero la historia no es tan sencilla de escribir, el matrimonio Underwood debería saber mejor que nadie los problemas a los que deben hacer frente ya que hace un par de días ellos eran esos problemas, o al menos una parte de ellos. En definitiva la tercera temporada de House of Cards nos sitúa en una posición a la que no estábamos acostumbrados, Frank Underwood pasa de ser el acosador a ser el acosado.

Para mantener el poder al presidente se le presentan tres frentes bien diferenciados: El primero de ellos resulta evidente y es uno con el que todos contábamos, la reelección; al mismo tiempo debe hacer frente a Rusia quien se convierte en el principal enemigo de la temporada; El último de todos los frentes tal vez sea el más peligroso de todos, se trata de su matrimonio.

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A pesar de que hemos visto a los Underwood como un matrimonio sin escrúpulos, capaces de todo por subir al poder, nos presentan un plan político más que acertado. Dentro de casa America Works, un programa con el que prometen dar empleo a todos los ciudadanos en paro. En el extranjero, un plan para llevar la paz a Oriente Medio. Todo suena delicioso, pero claro no es oro todo lo que reluce. Para el primero de los planes hay que pasar por encima del congreso y para el segundo por encima de Rusia. A pesar de todos sus esfuerzos por llevar a cabo ambos planes, lo tiene todo en contra, incluso los elementos.

A pesar de haber demostrado la funcionalidad de AmWorks no queda más remedio que posponer el programa, sin embargo ese es el menor de los problemas. Las tiranteces con Rusia se tensan cada vez más en parte por el duelo de egos entre Frank y el presidente ruso, y en parte por las acciones de Claire. Tal es el enfado de los rusos que para que esas tiranteces no terminen estallando en una guerra fuerzan a Frank a despedir a Claire como embajadora de las Naciones Unidas. De esta forma la Primera Dama empieza a sentirse desplazada del poder.

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Sí es cierto que Claire se dedica a hacer campaña junto a su marido para conseguir la ansiada reelección. Sin embargo a cada momento que pasa se hace la inevitable pregunta ¿somos realmente uno? ¿somos más que la suma de las partes? Hasta llegar a la Casa Blanca todo indicaba que sí, se apoyaban y lo compartían todo, sin embargo una vez en el poder se acabó lo que se daba. Desde el principio de la temporada se ve que la cosa ya no es lo que era, existe una distancia entre ellos que en lugar de acortarse, se va haciendo cada vez más insalvable. La relación de ambos se ve magistralmente retratada en el séptimo capítulo de la temporada, ya no sólo por su comportamiento, sino por todo. Los planos son elegidos cuidadosamente, mostrando simetrías a lo largo de todo el capítulo que proporcionan al espectador una falsa sensación de tranquilidad. Ayuda a esta sensación el hecho de que por primera vez se aplique una narración no lineal. Esto indica de antemano la trascendencia del episodio.

Al final, todos los frentes palidecen ante la perspectiva de ver a los Underwood por separado, y si bien frente a los rusos y al resto de candidatos demócratas se obtiene un final feliz, no existe tal cosa para la relación de los protagonistas. Si comparamos esta relación con la existente entre Doug y Rachel uno podría pensar que no acaba tan mal, sin embargo no es comparable, al fin y al cabo ellos nunca tuvieron tal cosa. El espejo en el que debemos mirar es en la relación de Remy con Jackie, también trabajan juntos y son igual de ambiciosos, sin embargo están dispuestos a dejarlo todo el uno por el otro. Esto no hace más que acentuar la crisis para el matrimonio de los Underwood.

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Mientras que todos esperábamos ver a los Underwood a plena potencia lidiando con los problemas que llegasen a la Casa Blanca, la realidad es bien distinta, no sólo han conseguido salir a duras penas de dichos problemas, sino que el mayor enemigo le tenían en casa. Ellos eran su propio peor enemigo, la simbiosis tan perfecta que habían logrado establecer se ve destruida por su propia ambición, de tal forma que nos regalan tal vez no la mejor temporada posible, sino un cambio de status quo por parte de ambos que se agradece. No sólo eso, sino que desde ya estamos esperando como se enfrentan a esta encrucijada. Porque si hay una cosa clara es que van a hacer lo posible por seguir adelante, aunque no lo hagan juntos.

 

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Un comentario en “House of Cards, el enemigo interior

  1. Reblogueó esto en jurajjanosikblogy comentado:
    Acabo de ver el primer capítulo de la tercera temporada, después de haber visto los primeros 26 episodios en menos de una semana. Engancha sí pero hay puntos que bajan la tensión como, por ejemplo, que un hombre poco atractivo y con poder de seducción negativo ligue a la primera en un casino con una camarera y que encima le saca información vital… Muy mal hecho, no cuaja.
    Por lo general sigue siendo de lo mejor disponible, aún que tanto tiempo dedicado a la recuperación de Doug me parece muy aburrido, sin contar que no es creíble que una piedrada, bueno dos, le pueda haber hecho tanto daño.
    Quedan doce, esperemos que sean más vivos, el listón es muy alto y hay mucha expectativa.

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