De actores afroamericanos interpretando personajes blancos

Lawrence Fishburne pic 1

Las adaptaciones de cómics a cine y televisión son uno de los temas recurrentes de este blog. Nuestra afición tanto a la viñeta como a la pequeña y gran pantalla nos hace pensar en este tipo de productos como uno de los ejes que mueve ahora mismo la ficción estadounidense, siendo el género superheroico el que más productos y dinero genera pero no el único que ha dado el salto de las páginas al celuloide. Ahí está Kingsman como ejemplo más reciente de que hasta un cómic mediocre puede dar una divertidísima película, siendo el caso inverso también bastante probable.

Pero el cómic por un lado y el cine y la televisión por otro son medios distintos, bastante distintos, por lo que a la hora de trasladar una historia han de hacerse distintas concesiones de cara a hacerlo más atractivo al medio de destino. Cada formato tiene unas reglas y se ha de ser flexible a la hora de hacer ciertos cambios, aunque hay algunos que escuecen considerablemente más que otros a los fans. Uno de los que más polémica suele generar cada vez que se da es el cambiar la raza de algunos de los personajes más icónicos de los cómics, tradicionalmente blancos, y hacer que los interpreten actores afroamericanos. Ahí suelen saltar muchas sensibilidades.

Tras el salto damos nuestra particular opinión al respecto.

Powers pic 1

Lo primero que hemos de señalar es que muchos de los personajes que se adaptan en cine y televisión partiendo de los cómics no fueron creados recientemente, sino que la mayoría proceden de los años sesenta, cincuenta e incluso cuarenta. Hay que entender que la diversidad cultural y racial que tenía en esas tres décadas la industria del entretenimiento norteamericana no es una mísera fracción de la que goza hoy en día – a pesar de que aún queda un amplio camino por recorrer – y que esta buscaba que el perfil de su comprador de cómics medio, adolescente blanco, se sintiese plenamente identificado con sus personajes haciéndolo a su imagen y semejanza.

Porque eso aunque los primeros superhéroes como Superman y Batman sean hombres de mediana edad, los que más rápidamente ganaron popularidad en años posteriores fueron los de corte más adolescente como Spiderman que se convirtieron en un icono para una generación. Y como hombres de mediana edad o adolescentes blancos propios de los cincuenta y sesenta, todo su entorno era casi en su totalidad blanco. O lo que es lo mismo, que la diversidad racial de estas historias es prácticamente nula. Y en una industria audiovisual como la presente eso es impensable, no se puede lanzar un producto que no sea diverso a un público muy diverso.

Simplemente por esa misma estrategia de apelar a tu consumidor, de intentar que este se sienta identificado con el producto que estás lanzando. Si a día de hoy cada producto tiene como público potencial a varios géneros, razas y edades, no es viable que todos los personajes que presente sean de una única raza, mayoritariamente de un género y con unos rangos de edad muy limitados. Por eso a muchas de estas adaptaciones se les presenta en diversas etapas de su proceso creativo la problemática de tener que introducir diversidad racial en su reparto. Y ante este problema hay diversas soluciones.

The Flash pic 12

Por un lado tenemos la fórmula Arrow, que es introducir un personaje principal de nuevo cuño que cumpla con las necesidades exactas que necesita la serie. Puede que ocasionalmente nos riamos de la función de John Diggle en el show, pero nadie puede negar que han creado un personaje de cero que se ha hecho un hueco en la mitología del superhéroe. De hecho hasta ha sido introducido en los cómics por este hecho. Algo similar es lo que ha hecho Gotham con Fish Mooney, dándose así el valor añadido de no solo adaptar un universo de un personaje sino de aportar algo por si mismos a este. Muchos lo vemos como la solución óptima.

Por otra parte está el de la reimaginación,  el de coger a algunos personajes que cumplan una función en la serie y reemplazarlos con otros que cuadren con un origen afroamericano que se adapte mejor a las necesidades de esta. Por ejemplo en The Flash como figura paternal y de mentor en los cómics teníamos al Profesor Ira West, pero en la serie se pensó que sería mejor tener al Detective Joe West cumpliendo esta función. El personaje de Jesse L. Martin es uno de los mejores de la serie y no entra en duplicidades con Harrison Wells, así que bien está la decisión de sustituir a un personaje por otro aprovechando para darle un origen afroamericano.

Pero dentro de esta misma serie se ha cometido el error de involucrar a este personaje con la familia West, ya que no era algo estrictamente necesario para los objetivos de la serie. Especialmente porque eso ha supuesto que el interés romántico de la serie, Iris West, también vea cambiado su raza a afroamericana. Algo que no se trata de una reimaginación, ya que en esencia el personaje es el mismo, sino que simplemente es cambiarle la raza sin importar si esto afecta a la mitología del personaje. Y si lo hace, ya que a partir de ahora la familia de los gingers – los pelirrojos – ya no es tal y su sobrino Wally West ya nunca será el velocista que conocimos.

Thor pic 1

Porque eso es lo que pasa al jugar con estas cosas con los personajes principales, que se produce un efecto dominó con la intrahistoria de los personajes que termina por pasar factura al valor final de la adaptación. Porque no olvidemos que estamos ante adaptaciones de historias. Ilustrábamos esta entrada con una foto de Lawrence Fishburne como Perry White, que al ser un personaje más secundario dentro del universo de Superman no supone nada negativo el que sea este actor el que lo interprete dado el desarrollo que tiene en pantalla, pero en el caso de Iris West en The Flash si que supone alterar radicalmente la personalidad de toda la familia. Lo mismo tememos con Jimmy Olsen en la próxima Supergirl, ya que se presenta como compañero de la protagonista.

Hay casos en los que cambiar la raza del personaje es cambiar al propio personaje, aunque no se pretenda más cambio que ese. Con Idris Elba como Heimdall se introdujo a un afroamericano en un panteón nórdico, dando lugar al ridículo de que el considerado “más blanco de los dioses” por el panteón de los vikingos fuese interpretado por el actor británico. Uno al que por cierto si que vemos como James Bond, a pesar de la negativa de algunos directivos, porque creemos que el actor tiene las perfectas cualidades para hacerse con el personaje y no influiría en ningún momento la raza a la hora de ser el espía seductor y resolutivo que todos conocemos. Sin embargo a la hora de ser un dios nórdico pues el sentido común si que nos dice que afecta.

Quizá en casos como el de Samuel L. Jackson como Nick Furia o un posible Spiderman afroamericano, al existir un precedente en los cómics, no exista tanto problema. Existe solo cuando para el público general se pasa a desconocer que en el caso de Nick Furia el personaje original es blanco, queriendo hasta en los cómics deshacerse de esta versión clásica del personaje. De la misma forma estamos abiertos a que el próximo Spiderman sea Miles Morales – mientras que no lo interprete Jaden Smith – pero solo si eso implica una convivencia con el Peter Parker clásico, no una sustitución forzada por la versión cinematográfica. Ya que Marvel ya tiene una plétora de personajes afroamericanos como Luke Cage o Pantera Negra para explotar.

Nick Fury pic 1

Y un problema incluso mayor lo tenemos cuando la obra a adaptar es aún más desconocida. Veamos el caso de Powers en el que pasamos de una Deena Pilgrim que iba a ser interpretada por una carismática Katee Sackhoff que casaba perfectamente con la apariencia y personalidad del personaje y que pasa a serlo por una actriz afroamericana desconocida solo por la mera necesidad de introducir variedad racial en el reparto protagonista. Este es un caso claro de cómo cuando se pone más atención a estos aspectos que a la calidad general del producto se termina yendo directamente en contra de los intereses de este.

Veremos cómo en el caso de Predicador la compañera del protagonista, la bella y de armas tomar Tulip O’Hare, también termine por ser interpretada por una actriz afroamericana y con ello alterar para siempre uno de los mejores personajes de la historia. Si, el cómic original esta protagonizado exclusivamente por gente blanca, pero precisamente está localizado en Texas y trata a lo largo de su historia la diversidad racial de sus personajes. Alterar el reparto protagonista sería alterar muchos de los arcos argumentales de la serie, algo que con una obra como la de Garth Ennis sería un daño irreparable, más aún como adaptación.

Por lo que habiendo visto que existe la posibilidad de introducir a nuevos personajes que aporten diversidad racial o reimaginar a algunos para que cumplan esa misma función sin alterar demasiado la historia, parece ilógico tener que sucumbir a la necedad de cambiar la raza de los personajes solo por apelar a una audiencia mayor. Porque ese tipo de decisiones de casting ni forman parte de ningún proceso creativo, que al fin y al cabo es lo que aporta valor a una serie, ni contribuyen a que este se mejore. En muchos de los casos, lo único que se consigue es cabrear a una fanbase que ya tenías ganada.

But this is none of my bussiness.

Un comentario en “De actores afroamericanos interpretando personajes blancos

  1. Pingback: Series a Toda Vela | Crítica, análisis y actualidad de televisión | Noticias de Ultramar: Año 2, Semana XXIX (del 14 al 20 de marzo)

¡Arrr, marinero! Di lo que tengas que decir

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s