La reconciliación parcial con Girls

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Las relaciones de cada espectador con sus series varían a lo largo del tiempo. Al igual que las propias series, los espectadores evolucionan y no siempre lo hacen por el mismo camino que los shows. Lo mío con Girls pasó por la indiferencia en la primera temporada, la completa conexión en la segunda y la completa repulsión en la tercera. Todo lo que la serie había logrado en su segunda campaña con One Man’s Trash en particular y la evolución de la relación de Hannah Horvath con Adam Sackler en particular, lo destruyó en la tercera con la trama del trastorno obsesivo-compulsivo y la evolución de los personajes principales.

Por alguna razón decidió que lo que hasta el momento había sido una construcción bastante humana de las y los protagonistas pasase a ser un giro a lo más odiable de cada uno de un año para otro. Aunque por alguna razón esto no podía criticarse, ya que cualquier que osase a lanzar un comentario negativo sobre Lena Dunham o su serie era instantáneamente calificado como hater. Pues no, simplemente la tercera temporada de Girls fue mala, con ganas. Sin embargo parece que la actriz, directora y guionista ha vuelto sobre sus pasos y encontrado las cuatro notas características que de verdad nos gustaban en la serie para volver a ofrecérnoslas.

A continuación, nuestras opiniones de este tramo inicial de temporada de la serie de HBO.

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