Mad Men, alfa y omega de la televisión

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Casi todo el mundo en este gremio está de acuerdo en afirmar los tiempos que vivimos como una era dorada de la televisión. Cada cuál tiene sus filias y sus fobias, aunque muchos concluimos que los últimos años hemos presenciado una conjunción de los astros que nos han permitido disfrutar de diversas series que han hecho historia al mismo tiempo. Y el astro rey en esta constelación era Mad Men. Se puede acudir a The Sopranos como aquella que prendió la mecha de lo que viviríamos, pero el verdadero show que nos confirmó que la televisión había llegado a su cenit era fue el que este domingo vio su final tras siete temporadas.

Siete campañas a lo largo de ocho años en los que Matthew Weiner, que precisamente venía de ser uno de los lugartenientes de David Chase en The Sopranos, haría del oficio de escritor para televisión una figura ascética en la que guión a guión, temporada a temporada, nos empaparía de su forma de entender del medio. Es difícil entender lo que es la pequeña pantalla de la misma manera que antes tras ver Mad Men. El obsesivo y controlador showrunner en el que se convirtió Weiner no solo dio al público su visión de la televisión con la historia que se propuso narrar, sino que hizo que el público adoptase esa visión como propia.

De esto y de otras cosas nos enteramos, con spoilers, tras su series finale.

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Unbreakable Kimmy Schmidt, lo adorable de la comedia

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El día que NBC pasó de la serie que ella misma produjo para Tina Fey y Robert Carlock, artífices de su éxito 30 Rock, debe ser uno que ahora estén lamentando profundamente. Mientras que el momento en el que Netflix vio que ahí tenían una oportunidad de encontrar un filón de comedia que ya otros habían desarrollado, y solo tenían que renovarlo por una segunda temporada para darle algo de continuidad, es uno que a día de hoy deben comentar con bastante orgullo entre copas.

Porque cuando una de las mejores mentes para la comedia que tiene la televisión norteamericana te ofrece un producto redondo, no haces como tu competencia y dejas pasar el proyecto. Menos aún cuando está protagonizado por una Ellie Kemper que ya desde sus tiempos de The Office estaba pidiendo una serie propia a gritos y cuando consigues que su personaje conecte con la audiencia desde los primeros minutos del piloto. Todo eso es Unbreakable Kimmy Schmidt.

Y nosotros no pasamos de comentar sus virtudes, a continuación.

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