No sólo hay desgracia para Louie, aunque lo parezca

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Tras catorce episodios de lo mejor que se puede ver ahora mismo en televisión, hemos terminado la cuarta temporada de Louie. Una cuarta campaña de la comedia más personal de Louis C.K. que ha optado por mostrar lo más trágico y al mismo tiempo más personal de la vida del personaje que interpreta el comediante. Con un alto coste para el componente cómico del show, si, pero consiguiendo así unos arcos argumentales casi perfectos que se han contado entre lo mejor del año.

No sin sus dosis de polémica o de sobreanálisis habituales, llevadas al máximo en dos puntos concretos de esta temporada, pero siendo estas una muestra de la importancia que ha alcanzado el show de FX dentro de las mayores esferas televisivas. No en esas soporíferas rat racings en las que las networks compiten por las mayores audiencias con productos en ocasiones muy cuestionables, sino en las esferas en las que lo que importa es producir la historia más personal y de mayor calidad posible.

Y Louis C.K. lo ha hecho tal y como contamos a continuación.

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