Orange is the New Black, la comedia es el nuevo drama

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Es imposible no sucumbir al binge-watching con Orange is the New Black. Puede que Netflix no inventase el concepto pero si que ha sido el principal responsable de su expansión y si que hay que encontrar en su catálogo una serie en específico con gran parte de la culpa, esa sería esta. Se nos ofrecía a una hora realmente temprana del pasado viernes la tercera temporada completa de la serie, que continuaba la acción donde lo había dejado la segunda. Una segunda temporada que si bien había gustado entre la mayor parte de los espectadores si que tuvo la apreciación general de ser un tanto inferior a la primera.

Ahora que tenemos un tercer elemento de contraste, podemos situar a esta nueva temporada en una mitad equidistante a sus dos predecesoras. No ha sido tan brillante como el arranque de la serie en su primera temporada pero el rebajar el tono dramático considerablemente ha hecho que se diluyan casi todos los defectos que tuvo la segunda campaña. La historia de Piper Chapman continúa pero cada vez es más notorio el intento de los guionistas por hacer que esta no sea más que una pieza del mosaico de personajes y no su imagen central.

Comentamos la tercera campaña, con ciertos spoilers, a continuación.

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