Aaron Sorkin, The Newsroom y la hipocresía de la crítica

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La tercera temporada de The Newsroom es inminente y con ella el final de la que en su momento fuera la tan esperada serie de Aaron Sorkin para HBO y que ahora se considera ese experimento a medio gas del reputado guionista. Un Sorkin que hizo esta serie entre su compromiso previo de escribir el guión de La Red Social y el que a partir de ahora le ocupa de hacer lo propio con el biopic de Steve Jobs. Uno que por cierto no termina de arrancar entre bailes de director, ya que aún no sabemos si hemos terminado de pivotar entre Danny Boyle y David Fincher, y la confirmación y posterior desmentido de Christian Bale como protagonista.

Y como tal ha quedado como obra menor del guionista, en un plano similar al que está Studio 60 on the Sunset Strip aunque esta se considere una joya oculta mientras que The Newsroom haya sido el saco de boxeo de todo crítico de televisión que así se quiera considerar a si mismo. La adoración que profesaban los medios por Aaron Sorkin llegó a cotas tan altas que como un desprevenido Ícaro cayó en picado hasta convertirse en uno de los enemigos públicos de estos. La principal y casi exclusiva razón de esto es la propia The Newsroom, algo que comentaremos y analizaremos a continuación.

Si nos dejan, claro.

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Spoilers y otras obsesiones contemporáneas

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Todos asumimos que, dentro de los que una de nuestras principales aficiones es la televisión, es imposible no desarrollar una serie de filias y fobias. Cada persona es un mundo y en un medio tan segmentizado como la televisión es prácticamente imposible encontrar dos individuos que tengan los mismos gustos exactos. Hasta en un navío con tanta camaradería como el que llevamos el señor OhJara y un servidor existen ciertos puntos de vista irreconciliables, sirva el afecto que mi colega tiene por Spartacus como ejemplo.

Sin embargo, si que existen otra serie de manías que carecen de toda base lógica y que parecen un mal endémico de algunos de nosotros, más allá de los gustos personales de cada uno. Utilizo la primera persona del plural porque a la hora de escribir sobre estos comportamientos erráticos me incluyo entre los pecadores descritos en bastantes casos, siendo una maniobra introspectiva la principal forma de investigación que ha nutrido estas líneas.

Por eso, a continuación, os hablaré de la sinrazón que conlleva estar todo el día pensando en los dichosos spoilers y otras insensateces de los seriéfilos en general.

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